La respuesta es si, cada interacción desde que llega al consultorio forma parte de la percepción que un paciente construye sobre un servicio médico, y uno de los momentos más relevantes, aunque a veces subestimado, es el proceso de pago.
Largas filas, pocas opciones para pagar, procesos complejos o la imposibilidad de diferir gastos importantes pueden generar negatividad en una experiencia que, por naturaleza, puede ser complicada por sí misma.
Por ello, negocios del sector salud están apostando por herramientas digitales que simplifican los cobros y mejoran la experiencia de los pacientes.