La experiencia de los comensales ya no empieza cuando se sientan a la mesa. Puede comenzar con una búsqueda en Instagram, una reservación desde el celular, la resolución de una duda por WhatsApp o un pedido en línea. Después viene la llegada al restaurante, la elección del platillo, el servicio, la cuenta y, finalmente, el pago.
En cada uno de estos momentos hay algo en común: el cliente espera que todo sea fácil. Y para los restaurantes, conseguirlo implica mucho más que ofrecer buenos platillos. También significa encontrar nuevas formas de agilizar la operación y ofrecer experiencias de pago que acompañen la manera en la que las personas consumen hoy.